cristian basto

El pRediCaDOr



"Placer de dioses, baile perverso,
el tango es rito y es religión;

orquestas criollas son sus altares

y el sacerdote, su bandoneón"

Danza maligna (Fernando Randle/Claudio Frollo)



“Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano. La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo "La sonata del Diablo", pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre....”
Relato de Tartini acerca de su sonata “El trino del Diablo”.

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Cristian es otra alma inocente que después de ver tocar a la Fernández Fierro quedó poseída por el espíritu tanguero. Caramba… ¡cuánto daño han causado esos muchachos! y siguen impunemente sueltos.


No bañarse, dejarse crecer las rastas, tocar sacudiendo la cabeza, andar borracho… no parecía tan difícil pertenecer a la secta, pero había que tocar bien el contrabajo, así que entró a estudiar al conservatorio y se echó a rezar mañana y tarde:


San Pugliese Bendito
que algún contrabajista se rompa un dedito,
dulcemente hazle zancadilla a la salida de un concierto,
intercede para que yo sea el elegido en su reemplazo
y así poder cooperar con la gran tarea de cambiar el tango
poniendo mi grano de arena, que bien podría hacer la diferencia.

Prometo difundir tus composiciones como expresión
de mi eterna gratitud a tus favores.

Amén.



Sus oraciones fueron escuchadas. Misteriosamente el contrabajista de La Imperial sufrió un “percance”. Muy confiado en sus influencias celestiales se presentó a la audición, tocó muy mal, pero fue elegido. Ah… la Fe mueve montañas.


Tal como lo había prometido se dedicó a estudiar la obra de Pugliese y a predicar para conseguir mas feligreses. Una noche, no sabe si fue un sueño o una aparición, el maestro le reveló que en la Orquesta Académica del Colón podría encontrar una que otra oveja descarriada agobiada por la música clásica, así que con la ayuda "del que sabemos" audicionó y, por supuesto, pasó. Por los pasillos y camerinos se escuchaba su sermón: La música no puede ser un privilegio para los virtuosos, todos tenemos el mismo derecho. Oye tú, el del atril número ocho ¿cómo te llamas hermano? fuera las partitas, las sonatas, las sinfonías, la Gloria está en el 2x4… toquen tango, toquen tanto, toquen tango, no saben lo que se están perdiendo.


El director de la orquesta se convirtió en su acólito, a todo le decía que sí, quizás también fue víctima de Bach y sus secuaces, así que juntos celebraron solemnes tocatas tangueras donde varios se convirtieron. No se confunda si los ve saliendo del Colón, muy peinaditos luciendo su smoking. En la mochila van las zapatillas, los cigarillos, la ginebra y las partituras de tango; van camino a la milonga.

Si está buscando un violinista, un chelista o un contrabajista para un toque, póngase en contacto con el Hermano Cristian, él sabrá escoger entre su rebaño lo que usted está necesitando sin pedir nada a cambio. Pero... ¡tenga mucho cuídado! no sabemos qué pactos tenga con Pugliese.





Me entregó una plantilla de puente y un arco que rompió en una de sus prédicas, tocando el Verano Porteño a cuatro manos con otro hermano tanguero. El arco había costado 500 USD, pero valió la pena; en medio del estruendo un chelista alucinado quedó poseído.



Y estas cuerdas de su contrabajo que tocaron muchos tangos:


Tocando con "Quasimodo Trío":


Lo último en guarachas!!!




Un espíritu se apodera de una persona por distintas causas: por herencia (papá o mamá tangueros), por visitar ciertos lugares donde se realizan las prácticas (milongas y conciertos), por contacto con personas que están involucradas (novio, novia, hermano, vecino)...
los únicos culpables no son la Fernández Fierro: