
"La información que tengo me condena
y tengo que borrarme de la escena
los que me están buscando son pesados
son capos los que están involucrados"
Esperando un balazo (Lucio Arce)
y tengo que borrarme de la escena
los que me están buscando son pesados
son capos los que están involucrados"
Esperando un balazo (Lucio Arce)
"Se denomina espionaje a la práctica y al conjunto de técnicas asociadas a la obtención de información confidencial, como resultado de un proceso sistemático de recolección, evaluación y análisis de información, cuya finalidad es producir conocimiento útil para la toma de decisiones. Se entiende por inteligencia al conocimiento obtenido a partir de dicha recolección, procesamiento, diseminación y explotación de información. Se denomina cómplice a la persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera en su ejecución con actos anteriores o simultáneos".
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De chiquita se imaginaba cantando tangos en un escenario con su facha de "morocha argentina". Eso la hacía distinta a sus hermanas rubias. Estudió canto y actuación durante varios años y por fin un día se decidió a cantar tango; cuando fue a comprar su primera partitura estaba tan asustada que en lugar de pedir "Nostalgias" pidió "Angustias". Hoy, convertida en toda una profesional del canto, esa angustia quedó atrás. Pero vinieron otras angustias... las que produce el espionaje.
José María, su marido, periodista y cómplice incondicional de sus andanzas tangueras, la acompaña a todas partes. Carga siempre un morral con todo lo necesario para sus fechorías: cámara fotográfica, grabadora, libreta, lapicero, discos de Raquel, tarjetas personales... recorren la noche porteña husmeando en cuanto espectáculo o recital de tango se presenta, y de cada sitio se llevan valiosa información: en una servilleta anotan las canciones que se interpretaron en estricto orden de aparición, guardan programas de mano, postales, despegan los carteles de las ventanas, se roban los manteles, los ceniceros, toman fotos (aunque esté prohibido), lo registran todo y luego lo archivan con datos exactos, nombre, día, fecha, hora y lugar, en enormes carpetas que guardan bajo llave en "el cuartito azul", donde tienen secuestrado (sin cadenas) al Duende del Tango. Lo ví todo con mis propios ojos y tengo pruebas!!! y eso no es todo... tienen corresponsales secretos en todas partes del mundo!
Raquel fue la primera misteriosa coincidencia de mi viaje: en la madrugada del viernes 29 de agosto de 2008 (de ellos aprendí la importancia de los datos) ella cantaba en vivo por la Radio Nacional Argentina, en el programa "La Fonola". A miles de kilómetros, en Bogotá, yo escuchaba por internet. El pianista Juan Trepiana, a quien yo había conocido en el Festival de Tango de Medellín, tocaba el piano acompañándola. Llamé por teléfono a la línea de los oyentes y me pusieron al aire. Juan sabía algo acerca de mi proyecto artístico en relación con el tango y anunció mi viaje a Buenos Aires, viaje que yo no había planeado todavía. Al día siguiente decidí viajar; miles de personas habían escuchado, había que hacerlo; esa madrugada, sobre un sueño que moría, nació este sueño.
Ya en Buenos Aires, Luis Tarantino (conductor del programa de radio "El aperitivo" de la 2x4 emisora de tango argentina) me llevó a Glorias Argentinas a ver tocar a Hot Club de Boedo, y en una mesa que compartimos estaban sentados Raquel y José María. Ambas quedamos muy sorprendidas con el casual encuentro. Fué la primera persona que abordé para contarle acerca del proyecto; me escuchó, se entusiasmó, me invitó a varios lugares a escuchar tango y charlar de nuestras cosas. Juntas descubrimos la mesa de soñar del Café Margot. Nos hicimos grandes amigas: amigas de tango y de confidencias del alma. En la distancia crece nuestro afecto, retroalimentamos los sueños y seguimos manteniendo información secreta por correo. Estamos involucradas hasta el cuello en esto.
¿Coincidencia?... vaya uno a saber qué vínculos tengan con la CIA!
José María, su marido, periodista y cómplice incondicional de sus andanzas tangueras, la acompaña a todas partes. Carga siempre un morral con todo lo necesario para sus fechorías: cámara fotográfica, grabadora, libreta, lapicero, discos de Raquel, tarjetas personales... recorren la noche porteña husmeando en cuanto espectáculo o recital de tango se presenta, y de cada sitio se llevan valiosa información: en una servilleta anotan las canciones que se interpretaron en estricto orden de aparición, guardan programas de mano, postales, despegan los carteles de las ventanas, se roban los manteles, los ceniceros, toman fotos (aunque esté prohibido), lo registran todo y luego lo archivan con datos exactos, nombre, día, fecha, hora y lugar, en enormes carpetas que guardan bajo llave en "el cuartito azul", donde tienen secuestrado (sin cadenas) al Duende del Tango. Lo ví todo con mis propios ojos y tengo pruebas!!! y eso no es todo... tienen corresponsales secretos en todas partes del mundo!
Raquel fue la primera misteriosa coincidencia de mi viaje: en la madrugada del viernes 29 de agosto de 2008 (de ellos aprendí la importancia de los datos) ella cantaba en vivo por la Radio Nacional Argentina, en el programa "La Fonola". A miles de kilómetros, en Bogotá, yo escuchaba por internet. El pianista Juan Trepiana, a quien yo había conocido en el Festival de Tango de Medellín, tocaba el piano acompañándola. Llamé por teléfono a la línea de los oyentes y me pusieron al aire. Juan sabía algo acerca de mi proyecto artístico en relación con el tango y anunció mi viaje a Buenos Aires, viaje que yo no había planeado todavía. Al día siguiente decidí viajar; miles de personas habían escuchado, había que hacerlo; esa madrugada, sobre un sueño que moría, nació este sueño.
Ya en Buenos Aires, Luis Tarantino (conductor del programa de radio "El aperitivo" de la 2x4 emisora de tango argentina) me llevó a Glorias Argentinas a ver tocar a Hot Club de Boedo, y en una mesa que compartimos estaban sentados Raquel y José María. Ambas quedamos muy sorprendidas con el casual encuentro. Fué la primera persona que abordé para contarle acerca del proyecto; me escuchó, se entusiasmó, me invitó a varios lugares a escuchar tango y charlar de nuestras cosas. Juntas descubrimos la mesa de soñar del Café Margot. Nos hicimos grandes amigas: amigas de tango y de confidencias del alma. En la distancia crece nuestro afecto, retroalimentamos los sueños y seguimos manteniendo información secreta por correo. Estamos involucradas hasta el cuello en esto.
¿Coincidencia?... vaya uno a saber qué vínculos tengan con la CIA!
Me entregó su primera partitura y un cerro de "documentos"
que hacían parte de su valioso arcenal:
que hacían parte de su valioso arcenal:


El rincón tanguero del "cuartito azul"
donde esconden al pobre Duende:
donde esconden al pobre Duende:

El Duende del Tango (sonriente, no sé por qué),
rezándole a San Cayetano para que lo liberen pronto:

Raquel y Juan en vivo aquella madrugada
(fotos cortesía del "marido malevo" que está en todas partes):
(fotos cortesía del "marido malevo" que está en todas partes):

La noche de nuestra despedida:

Ella aprendió muy bien el oficio de espía. Así que de vez en cuando se pasa por el Café Margot y desde una mesa cercana, en sigilo, toma fotos de lo que acontece con la mesa de soñar. Misteriosamente, la gente no toca las mariposas azules que dejé pegadas allí.


La pareja de delincuentes estadounidenses Bonnie Parker y Clyde Barrow, una historia de amor, locura y sangre que se hizo leyenda:
