theo rojas

MeTaL, mADeRa y cUeRo

Murga... tango... fútbol...



Santa Maradona.... que mi hijo firme un contratico
San Pugliese bendito.... que vuelva al tango
Comandante querido... dale aguante.


"De aquel sueño de purretes inconcientes
nació el pase de gol para la zurda
...sos el tango disfrazado de estandarte

chamuyando de reojo en una esquina
...es tu voz popular que nunca calla
mientras tengas metal, madera y cuero"
Murga porteña





“El comienzo de ambos géneros, murga y tango, sucede en la misma época: finales del siglo XIX, y ambos, de origen mezclado y popular, sufrieron cambios diferentes a lo largo del tiempo hasta nuestros días. Expresiones culturales de la periferia del Buenos Aires de principios del siglo XX, y por ende marginales respecto a la cultura oficial de entonces; fue justamente en los Carnavales donde el tango empezó a colarse por fuera del ambiente prostibulario de origen, antes aún de su aceptación parisina y la posterior valorización por parte de la clase alta y media porteñas. Porque fue el París de la década del 10 quien convirtió al tango en una verdadera moda internacional, que le torció el destino al que hasta entonces era marginal y despreciado. A la murga, que irrumpe en las plazas y esquinas de los barrios, no se la conoce. No se la entiende. Su lenguaje no aparece en los medios. Su bohemia y apertura comunitaria solo son leídas como ‘falta de profesionalismo’, no como característica propia, justamente por ser abierta e integradora”.

Sebastián Linardi.

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La murga porteña es una expresión artística y popular que tiene su raíz en la cultura esclava de Buenos Aires, más específicamente en sus celebraciones del carnaval, en las que los esclavos eran “liberados” durante los cuatro días que duraba la celebración, y al ritmo de sus tambores realizaban danzas y cantos, con el espíritu crítico y de burla que caracteriza desde tiempos inmemoriales el festejo de carnaval.

De la misma manera, el fútbol liberó a Theo de un destino que, aunque fuera su elección, lo ataba a compromisos adquiridos en una edad inconsciente. Llegó a Buenos Aires con su violín al hombro buscando en el tango la dosis de pasión que no encontraba en la música clásica, pero lejos de eso, se topó con mucha frivolidad y vanidad. Ni Buenos Aires, ni el violín, ni el tango… nada parecía acogerlo. La murga y el fútbol, en cambio, lo recibían con el ímpetu y el fervor que tanto necesitaba. Ya no se sentía solo en el mundo; la camiseta lo hacía parte de la muchedumbre. En el carnaval y en la cancha nadie está solo. En las orquestas... se sentía rodeado de “solistas”.

Así fue como pasó del 2x4 al 4-4-2. Dejó el conservatorio, el tango, el violín, y entró a la escuela de fútbol, defendiendo su pasión por sobre todas las cosas, cambiando su estatus de músico culto por el oficio de instructor de fútbol, convencido de haber encontrado ciencia, pasión y profundidad en lo que para muchos intelectuales es mundano y trivial.

Sus dedos son ligeros… muy ligeros. Le llevó años enseñarles a acertar en la notas, mientras su pies anclados al atril, se hicieron pesados… muy pesados. Talvez le tome muchos años hacerlos tan ligeros como sus dedos, talvez no le acierte al arco durante algún tiempo, pero su alma es libre ahora, y yo que soy su madre, lo aplaudo por el coraje y la entereza con que asume sus convicciones y le agradezco con toda mi alma el haber traído el tango a mi vida; tomo lo que abandonas... "nadie sabe para quién trabaja".


Tocando con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia:


Tocando con la Gandolfo Cuerdas en Buenos Aires:


Tocando con la OT Mario Baracus en la milonga del gordo:




Luego
vinieron el fútbol y las rastas:


Con el fútbol vino la murga.
Tocando con Los Viciosos de Almagro en el carnaval 2008:


Con el profe en la cancha de entrenamiento.
Esa noche Theo metió un golazo!!!
Tantas veces lo aplaudí en un auditorio...
por primera vez lo aplaudía en una gradería.


Como Director Técnico de Inferiores Club Sportivo Dock Su
d
en Avellaneda.
Este es su equipo:





Juntos el tango, la murga y el fútbol:

Ir gambeteando (Ariel Prat)