josefina rozenwasser

jOseFiNa La caNtorA




"Yo soy la muchacha del circo,
por esos caminos yo voy
ceñida en mi malla de seda
repartiendo a todos flores de ilusión"

La muchacha del circo





"A Josefina le basta echar la cabecita hacia atrás, entreabrir la boca, volver los ojos hacia lo alto, y adoptar la posición que anuncia su intención de cantar. Puede hacer esto donde se le ocurra, cualquier rincón escondido y escogido al azar según el capricho del instante, le sirve. La noticia de que va a cantar se difunde inmediatamente, y pronto acuden enteras procesiones. Claro que a veces surgen inconvenientes, porque Josefina canta preferentemente en tiempos de agitación; múltiples preocupaciones y peligros nos obligan a seguir caminos divergentes, a pesar de la mejor voluntad no podemos reunirnos tan rápidamente como josefina desearía; entonces se pone francamente furiosa, patalea, maldice de manera muy poco virginal; hasta llega a morder. Pero ni siquiera semejante conducta perjudica su reputación; en vez de contener sus exageradas pretensiones, todos se esfuerzan por satisfacerla; se envían mensajeros para convocar más público; por todos los caminos de los alrededores se ven centinelas que hacen señales a los concurrentes para que se apresuren, hasta reunir un auditorio tolerable".

Franz Kafka (Josefina La Cantora o el Pueblo de los Ratones).
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Josefina La Cantora, dio sus primeros chillidos en el rock y el jazz. Hasta que un día escuchó a su profesora cantar “Como dos extraños”. Para entonces odiaba el tango pero ése la conmovió. Se sintió identificada con ese género que había ignorado por tanto tiempo, entonces entró a estudiarlo seriamente: “El tango se parece a como yo vivo; en los extremos en lo bueno y lo malo; todo bárbaro o todo tremendo; los porteños somos así. Escriben tangos muriéndose de amor por una mujer mientras están con otra.  Me identifico plenamente con esas contradicciones”.

Como es tan inquieta y curiosa, donde algo se mueve mete las narices; así fue a parar al Circo. Canta tangos en un espectáculo circense llamado “La Casa del Olvido”, donde el que se suicidó vuelve cada vez que aparece un recuerdo que estremece un corazón. Una historia tan intensa como lo es el tango, donde rodeada de coloridos trapecistas y malabaristas su voz despliega todo su potencial. Esto le hubiera encantado a su abuelo polaco de quién heredó una inconfundible estética: enormes ojos verdes, cara plagada de pecas, blusa colorida de pepas, zapatos de lunares, guitarra adornada con botones… pecas, pepas, lunares, botones… ahora entiendo su debilidad por los bandoneonistas!!!

Es cierto que prefiere los tiempos de agitación, pero eso no impedirá que con su carisma y encanto el público acuda en procesión a verla cantar. Pues a Josefina “le basta echar la cabecita hacia atrás, entreabrir la boca, volver los ojos hacia lo alto, y adoptar la posición que anuncia su intención de cantar”.





Me entregó la guitarra que pintaron y adornaron con su hermana cuando eran chicas, y los primeros zapatos que se compró para cantar.





Chaplin y la muchacha del circo: