esteban carbonella

eL cOLecCioNisTa dE aBrAzos


"Compás floreado de tango
que al apretarme en tus brazos,

me está encendiendo en los labios
una palabra de amor"

Amor y tango (José Basso/Carlos Bahr)





“Cuando una persona es abrazada, hay un aumento de hemoglobina en la sangre, facilitando el transporte de oxígeno a todas las células del cuerpo. Por lo tanto el abrazo es un tónico excelente; los investigadores han encontrado que el abrazo puede ayudarnos a vivir mas tiempo, resistir enfermedades, minimizar el estrés, fortalecer relaciones familiares y mejorar el sueño. Como regla general
cada ser humano debe dar y recibir de 6 a 8 abrazos por día. Los médicos recomiendan especialmente 'el abrazo del oso' que consiste en usar ambos brazos, estando de frente, y realizar un abrazo completo”.

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Aunque está lleno de tatuajes y de púas por todas partes, no es un expresidiario, ni mucho menos un cactus! Puedo asegurarles que es totalmente inofensivo. La culpa la tiene la National Geografic. Él quería adornarse por todas partes como los aborígenes que veía en las revistas. Y lo logró.

De chico, mientras intentaba estudiar las lecciones de violín, su viejo se paseaba por toda la casa con una radio chiquitita donde escuchaba tangos. Un día le robaron el violín, excusa perfecta para dejar el tedioso conservatorio. Los tanguitos de su viejo, en cambio, siguieron sonando. Años más tarde vio en la televisión unos chicos con rastas y piercings tocando tangos: la Orquesta Fernández Fierro. Parecían de su misma especie, así que les escribió y comenzó el intercambió de correos: “Dios los cría y el viento los amontona”. Al poco tiempo estaba tocando con el sexteto de tango Fervor de Buenos Aires, “un poco oxidado pero tocaba con el corazón”. Ahora, engrasado y bien alineado, toca con la orquesta Misteriosa Buenos Aires, agrupación que al disolverse la Fervor, conformaron algunos de sus ex-integrantes.

De gira por europa descubrió que bailar tango traía novias... entonces aprendió (esperando la valiosa recompensa) y lo hace muy bien. Con el mismo gesto que abraza el violín, abraza a las nenas. “Qué hermoso abrazo” le dicen ellas, y sin ningún reparo inocentemente colocan el corazón contra su pecho, y en un descuido ¡chazzzz! se los roba y los esconde dentro, muy dentro, junto con otros abrazos que ha ido guardando: tiene el de la tímida, la solapada, la engañosa, la cancherita de barrio norte, la extranjera inexperta, la torpe mimosa, la arrasadora, la ardiente ruidosa, la muda misteriosa, la cruel indiferente… (no mencionó el del oso); los guarda bajo la cama junto con otros asuntos del pasado que su novia desconoce. Cuando está solo los saca al azar y se los coloca uno a uno; los pasea por la casa, se los mira en el espejo… en las noches de invierno lo han visto caminar por San Telmo todo cubierto de abrazos.

“Fuera del abrazo no sé qué hacer, ni que decir, nunca fui bueno para hablar” me dice. ¡No digas nada! Son silenciosos… pero no son mudos los abrazos.

A Esteban también me lo trajo el Misterio. Buscando desde Bogotá un lugar por internet donde alojarme en Buenos Aires, puse un anuncio en un portal inmobiliario. Él había puesto el suyo ofreciendo una habitación en su departamento, yo no lo ví, pero él vió el mío "le gustó mi perfil" y se puso en contacto conmigo. Cual sería mi sorpresa cuando descubrí que era músico de tango y conocía a mi hijo, pues vivió en ese mismo edificio unos meses. ¡Y eso no es todo! en el apartamento contiguo vivía Osiris Rodríguez violinista colombiano que también toca tango; a su cuarto y el mío lo separaba una pared, lo escuchaba estudiar desde muy temprano.

Su casa fue mi hogar, me brindó su calidés y su confianza, allí tuve toda la paz necesaria para concentrarme en esto. Extraño mi cuarto, el balcón, la 2x4 sonando en mi mesita de noche, las confidencias en la cocina, mi adorable "concubino" y a Uma, la perrita.

Me entregó el estuche del violín antiguo que le regaló su tía cuando empezó a estudiar música, varios arcos rotos, clavijas, un puente, cuerdas, y otros cachivahes:



Tocando con Misteriosa Buenos Aires:





Ni los hombres se resisten a su abrazo!!!
(El día de su cumpleaños, en el que fue mi hogar)



Mi "cotorro" en su casa:


¡Yo también quiero uno!